Es fundamental que mantengamos la calma durante el juego de craps. No debemos distraernos, para no perder el control sobre nuestras apuestas y nuestro bankroll. Es bastante útil establecer un límite de pérdida antes de comenzar a jugar. Si tenemos un bankroll determinado para nuestras sesiones de juegos de azar, entonces destinaremos un porcentaje para cada sesión, de acuerdo a la cantidad de veces por semana o mes que jugaremos. Y también decidiremos de antemano qué juegos jugaremos, y cuánto destinar a cada uno. De ese modo, tendremos totalmente claro nuestro límite antes de comenzar a jugar craps.
También suele dar buen resultado dividir el stack de una sesión en dos. Primero jugaremos con una mitad y, si ganamos, separaremos nuestras ganancias. Seguiremos jugando hasta agotar esa mitad, sin tocar las ganancias. Luego jugaremos con la segunda mitad, haciendo el mismo procedimiento. Si no ganamos, nuestras ganancias significarán que hemos recuperado parte del dinero destinado a la sesión.
No intentemos aquellas apuestas de craps que, sabemos, no benefician en absoluto al jugador. Por muy tentador que sea el pago, las probabilidades de ganar son casi nulas. Es sólo tirar el dinero. Y, en lo que al craps se refiere, siempre es mejor mantenernos en las mesas de límites más bajos, dado que es un juego en el que no hay sistema de apuestas que sirva.
Lo máximo que podremos obtener jugando craps es salir hechos. Para conseguirlo debemos hacer las apuestas más grandes a odds libres. De ese modo lograremos, probablemente, nivelas las ganancias y las pérdidas. Cuando tengamos nuestro dinero recuperado, deberíamos dar por terminada la sesión.
Lo más importante es, como decíamos, no perder el control, cosa que suele suceder a muchos jugadores de craps. De ese modo no perderemos dinero, y hasta podemos llegar a obtener una pequeña ganancia.



